ENTRELOBOS

Casi, bueno, sin casi, han pasado dos meses desde la última entrada. Es que sentar a Carol conmigo a hacer este blog es tarea casi imposible: cuando estamos en casa quiere jugar, constantemente, con los Playmobil, que ha pedido el colegio, la ambulancia, el niño con silla de ruedas, y yo qué sé cuántas cosas más a los Reyes Magos.
Estamos de superpuente, que hemos dedicado a la Navidad. Hemos hecho un Belén precioso de playmobil (pondremos las fotos enseguida) y hemos ido a ver Entrelobos. Salían los lobos que había visto Carolina el año pasado, en Cañada Real. Ella, incluso, creyó reconocer a alguno. Como vi en la página web que había una unidad didáctica como propuesta para que la realizaran los niños después de ver la película, pensé que estaría bien ir a verla. Y el trailer me encantó:
Pero yo tenía mis dudas: no sabía si era una película para niños, aunque estaba calificada “para todos los públicos” y estaba también lo de la unidad didáctica. No sé si conocéis el argumento: es la historia de Marcos que, en los años 50, en España, se quedó a vivir, por diferentes circunstancias, en el monte, en Sierra Morena, siendo solamente un niño de unos ocho años. Vivió con los lobos, aprendió a ser uno más en la naturaleza, un animal más. Su instinto de supervivencia le salvó como a cualquier otro animal. Y supo relacionarse con los lobos, cazando para ellos y ellos para él. La historia está muy bien llevada a la pantalla, pero no estoy segura de que les guste a los niños. Por lo menos, la calificación debía ser “niños sin reparos”. Porque a Carolina no terminó de gustarle:

– Me ha gustado, sí, pero mucho muchísimo, no.
– ¿Por qué?
– Porque hay demasiados muertos, mamá. El pastor, ¿por qué se muere? ¿por qué sale cómo se muere?

La verdad es que el pastor, el único que cuida por primera vez a Marcos, enferma y muere ante sus ojos, y ante los de Carol y los espectadores. Creo que Carol nunca había visto una representación de la muerte, a una persona “muriendo” en una película. Bueno, con tiros y demás sí, pero enfermo y expirando… pues no.
Por cierto que el director de la película es cuidadoso contando qué pasa con el cuerpo del pastor:
– Mira, mira, Carol, vienen las águilas a despedirle…
– No son águilas, mamá, son buitres. Anda, que si se enteran las águilas de que las han confundido con buitres…
Luego salen los buitres alrededor de algo, que no se ve. Mientras, Marcos cava un innecesario agujero en la tierra…
– Pero no solo el pastor, mamá. El ciervo, las cabras… Marcos mata conejos…
– Es la naturaleza: los lobos tienen que comerlas, es el ciclo de la naturaleza. Y Marcos tiene que cazar para comer, porque nadie cuida de él.
– ¿Y a los lobos? ¿Por qué matan a los lobos, y a Lobito?
– Pues eso sí que no sé responderte más que una cosa: el hombre es el único animal que mata a otros animales solo por diversión. Nunca lo he entendido y nunca lo entenderé. Es una crueldad.
– ¿Y al Balilla, al hijo del pastor? ¿Por qué lo matan?
– Porque durante la Guerra Civil huyó al monte y allí vivía como bandolero. Un señor había ofrecido una recompensa si lo atrapaban, vivo o muerto.
– ¿?
– ¡¿?!
Así que me pasé toooda la película hablando, respondiendo a todas las preguntas de Carol. La película es estupenda, de verdad, pero definitivamente no la recomiendo para niñas de seis años “con reparos”. Sin embargo, me alegro mucho de que Carol la haya visto.
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