La biblioteca de Carolina: Pupi

Pupi es un extraterrestre aventurero que se escapó del planeta azulón y llegó a la Tierra. Aquí se encuentra tan a gusto que decidió quedarse. Acompaña a los alumnos de primaria del cole de Carolina, entre otros muchos, y aprende con ellos Lengua y Matemáticas. Los padres y los profesores nos damos cita con él a través de la página conectaconpupi.com 

Un buen día de noviembre nos encontramos en la Casa del Libro un volumen titulado Pupipedia. Enciclopedia contada por Pupi. En las primeras páginas, Pupi nos cuenta que “la Pupipedia te servirá para repasar las cosas del cole: de Conocimiento del Medio, de Lengua, de Matemáticas y de Educación Artística”. Y así es. De momento hemos repasado con ella todo lo relacionado con los transportes. Tiene sopas de letras y otros juegos, que se llaman Pupi-retos.

A mí me ha venido muy bien para repasar algunas cosillas que, con el tiempo, van quedando en el olvido o no tan presentes. Ya os contaré lo de las restas con llevada de este fin de semana. Y como el cole de Carolina es bilingüe y las clases de conocimiento del medio se dan en inglés, también nos ha venido muy bien para repasar los contenidos en español. Por cierto, me he apuntado a clases de inglés por si hay que echar una mano también. De momento, más bien me la echa Carolina en mis “homeworks”.

En Navidad, los Reyes Magos completaron esta pequeña biblioteca de referencia con un título también muy atractivo: el Pupiatlas del mundo. Aquí Pupi nos enseña el mundo a medida que él mismo va descubriéndolo. También me viene muy bien porque el ‘quesito’ azul de Geografía del Trivial siempre se me resiste.

Además, los niños de la clase de Carolina van construyendo entre todos un álbum de Pupi. Es el Libro viajero de Pupi. Cada semana, un niño se lleva la mascota de peluche a casa y se hace fotos con ella en su vida cotidiana. Esta semana le ha tocado a Carolina. Aquí lo tenemos, a nuestro lado. Ahora bien, nada más llegar a casa el viernes, nos dimos cuenta que no era casi azul, sino más bien gris. Como la falsa moneda, había pasado de mano en mano, pero de mano sucia en mano sucia. Pensamos en meterlo en la lavadora, pero menos mal que Carolina leyó en la etiqueta ‘Lavar a mano’, así que le metimos en una bañera de juguete con un buen chorro de Norit. Parecía que estaba en un spa. El agua salió negra, negra, negra… huellas líquidas de niños.

 

¿Quieres saber un poco más sobre Pupi? Aquí tienes la página de la autora, María Menéndez Ponte.

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