Ser lerdo nunca ha resultado fácil

lerdus

Afortunadamente con la llegada del otoño hemos recuperado tiempo para poder ir a la Casa del Libro, que es nuestra librería más visitada por muchas razones. Vamos a la de Gran Vía porque podemos perdernos los tres entre todos sus pisos, y pararnos en la planta de literatura infantil y juvenil y tocar y leer cubiertas y contracubiertas. Allí estuvimos el último sábado. Yo tenía ganas de hacernos con Los niños de cristal, de Kristina Ohlsson, porque me gustó la reseña que leí en Club Kirico. Cuando lo encontramos y le leí a Carol la reseña, me dijo:
– Ni de broma, mamá, nada de misterios ni suicidios ni muertes, prefiero algo divertido. Mira lo que acabo de encontrar. Es como lo del Diario de Greg, esto que está ahora tan de moda para los niños. Pero en romanos y de uno que es lerdo. Tiene una pinta…

Me lo mostró con una sonrisa de oreja a oreja, y me enseñó la portada. Un niño romano que se pisa la túnica y se choca con un busto. La cosa prometía. Lo ojeamos un poco y lo que iba leyendo Carol parecía muy divertido. Sin duda, el humor es un síntoma de inteligencia y el libro parecía escrito por alguien con un muy buen sentido del humor. Se trata de El diario de Lerdus Maximus. Bueno, nos lo llevamos. Luego nos dimos un paseo por Preciados y nos tomamos unos chocolates en Valor, mmm un Nepal (chocolate blanco), un Maya y un Mediterráneo. Con sus churritos, sí.

Entonces empezó a llover más y más y tuvimos que correr por toda la calle Alcalá hasta que llegamos al coche. Nos secamos en casa y pusimos los libros sobre la mesa del salón, en una ceremonia familiar que disfrutamos mucho. Les ponemos exlibris y la fecha de compra y un pequeño comentario sobre las circunstancias de la adquisición. Entonces, Carol se sentó en el salón y… se lo leyó enterito. Entre risas, eso sí, y ‘mira, mira, qué bueno…’ Lo acabó, me lo ofreció y me recomendó su lectura. Le dije que era un buen momento para hacer una reseña en nuestro blog y le pedí que me contara lo que le gustaba del libro:

Es que si lo vas a leer tú… no te lo cuento mucho. Va de un niño romano y que tiene unos amigos y que le van pasando cosas. Entonces te das cuenta también… y te da la sensación de que estás viviendo allí, en Roma, porque es su diario, el de un niño romano que quiere ser gladiador. Pero es un poco torpe pero con cosas que nos pasan a todos, en la época de Roma y ahora también. Por eso me río. Trata de todas las cosas que nosotros vemos así muy tremebundas de Roma, que mataban a la gente y eso, y él es un niño que lo trata con naturalidad todo esto porque era su época, la que le tocó vivir. Es muy muy recomendable y te lo lees enseguida porque no puedes dejar de leerlo.

Lectura recomendada, pues, para niños y padres sin remilgos. Ya os contaré.

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