Volvemos…

CasitaAyer visitamos algunos lugares históricos de la Comunidad de Madrid; entre ellos, la Casita del Príncipe. Hay lugares a los que debe volver uno más de una vez, porque los niños, nuestra niña, ha crecido y ahora comprende la dimensión histórica de lo que hace años era solo un palacio donde vivían unos príncipes y princesas casi de cuento. Poco a poco, con las piezas acumuladas durante años, son capaces de construir el entramado histórico, las bases, los escenarios reales donde ocurrieron las cosas que han marcado el tiempo que nos ha tocado vivir. Entramos a verla con una estupenda guía con sólidos conocimientos: Luca Giordano, Fernando VII, los relojes de las colecciones reales… Queríamos pagar la entrada (5 € por persona, 15 € una visita guiada para la familia… no está mal), pero la guía era también la taquillera y tenía que cobrar la entrada y marcharse rápidamente a la entrada de la Casita para empezar la visita. Nosotros llegamos y la visita acababa de comenzar; el guardia de seguridad nos permitió la entrada con la promesa de que pagaríamos al final de la visita.

La visita fue estupenda; se trata de un pequeño palacete que los reyes (estamos en la época de Carlos III), en su estancia en las dependencias reales del Monasterio, construyeron para el príncipe Carlos IV y su séquito como lugar de recreo donde pasar el día para volver después de la caza y los paseos, al Monasterio. Fue utilizado por otros príncipes hasta Fernando VII. Isabel II modificó el trazado de los jardines pero, por lo demás, la visita a todo el sitio, con sus paseos, fuentes e impresionantes secuoyas es muy recomendable.

Pues bien, acabó la visita y quisimos pagar de una vez los benditos 15 €: además, no se permitía el pago en efectivo sino solo con tarjeta y, a la salida de nuestra visita tuvimos que esperar otro buen rato a que terminara la siguiente para que la guía dejara su rol de guía y se convirtiera en taquillera. Parece que los recortes son los responsables de estos desdoblamientos profesionales. No tengo palabras para encontrar una calificación adecuada.

Pero bueno, ahí estábamos los tres, a la espera y, pues nada, me puse a mirar el móvil. Y vi una notificación en mi cuenta de Twitter: ¡Colmekids echaba de menos las actualizaciones de nuestro blog y las reseñas literarias! Enseguida se lo dije a Carolina: tenemos que retomar el blog de una vez y contarle a nuestros seguidores qué leemos y porqué. Pero ya no solo nos vamos a ocupar de los libros que lee Carolina y que, cuando ella era pequeña, yo reseñaba en este blog. Ahora compartimos muchas cosas más, incluidos algunos libros adecuados para ambas. Os lo contaremos en las próximas entradas.