Cuéntame, mamá. Cuéntame tu historia.

cuéntameEl 50% de LTSN no había nacido aún cuando comenzó a emitirse Cuéntame cómo pasó y ahora ya la vemos todos juntos. Bueno, solo ha visto realmente la última temporada, aparte de todos los capítulos de la serie Ochéntame otra vezDesde que están disponibles en la página electrónica de RTVE podemos saltarnos, a la hora de la cena, toda la oferta de la televisión para buscar en Internet y vernos los capítulos que la noche anterior no hemos podido ver. Sin embargo, no puede hablar de ello mucho en el colegio, con sus amigos, porque ellos no lo ven. Las razones están en la línea de que es un rollo, un aburrimiento, por parte de los niños, y por parte de los adultos eso de que no es una serie para niños.

No sé muy bien por qué y qué es lo que define una serie de televisión para niños, algo más allá de los primeros años de la infancia. Ya, a veces con nostalgia, se nos quedan lejos muchos programas infantiles. ¿Qué ver en la tele cuando los niños tienen más de ocho años y fuera de la programación ya infantil? Es muy frecuente que nuestros hijos nos pregunten por nuestra infancia. ¿Cómo éramos? ¿Qué pasaba? ¿Qué fueron los ochenta, las drogas, el SIDA? Ah, que nos da miedo contarles estas cosas, no son ¿adecuadas? Mejor que no sepan. O bueno, que vean otras cosas, que no sepan nada sobre las drogas, que no sepan cómo nos marcó, cómo algunos de nuestros compañeros en el instituto se quedaron en el camino y qué fácil era que ocurriera entonces, que no había información, pero ¿y ahora, que no sabemos manejarla? Claro, mucho mejor que sepan lo que es un pinchito a lo que era un chute. La responsabilidad no es de la tele, ni de las tabletas, ni del colegio. La responsabilidad es nuestra, de los padres.

Así que os recomendamos ver CON ELLOS esta serie en la que se cuenta un poco de nuestra historia más reciente. Dentro de poco comienza la temporada 16. Haced la prueba. Les gusta, disfrutan y se convierte en una actividad familiar, cultural que fácilmente se realiza desde casa, con la cena sobre la mesa. Es mucho mejor que dejarles que naveguen por Internet de manera errante, sin saber dónde van.

Todavía necesitan que les llevemos de la mano.

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Cuéntame cómo pasó narra la vida de los Alcántara, una familia de clase media. En torno a ellos pulula toda una serie de personajes secundarios fijos, como familiares, amigos, vecinos y conocidos, y otros circunstanciales. Las vivencias de la familia se inscriben dentro de los acontecimientos históricos que tuvieron lugar en la época, constantemente reflejados en la serie, bien mediante su aparición en los medios de comunicación, bien por la implicación directa de los miembros de la familia en ellos. Toda la serie es una gran analepsis narrado desde un tiempo presente indefinido, y ya como adulto, por Carlitos, uno de los hijos de la familia, que se transforma así en el protagonista de facto de la serie. [Adaptado de:]

Más información sobre todas las temporadas.

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Madame Butterfly

Como no podía ser de otra manera, hemos añadido a nuestra colección de álbumes ilustrados, merced a Papá Noel, el nuevo libro publicado por Edelvives: una preciosa versión de Madame Butterfly, en un delicadísimo libro de artista. Lo leemos despacio, parando y disfrutando de los dibujos de Benjamin Lacombe.

 

105856_Cub_MadamaButterfly.inddBenjamin Lacombe reinterpreta en esta obra la inolvidable historia de Madama Butterfl y y nos revela la voz inédita de un Pinkerton atormentado por los remordimientos. Este libro de artista, adaptación del sublime drama romántico, alberga deslumbrantes cuadros al óleo y nos traslada a un Japón ya desaparecido, pero cuyos misterios permanecen intactos. En el reverso de las páginas, encuadernadas en forma de biombo, se despliega un delicado fresco de diez metros de largo realizado con dibujos en lápiz y acuarela. Info

 

 

 

Échale un vistazo al booktrailer:

Paddington

Entre los estrenos de 2015, para el día de Reyes tenemos a la vista Paddington.

paddingtinPaddington ha crecido en las profundidades de la selva peruana junto a su tía Lucy quien, debido a un encuentro casual con un explorador inglés, ha inculcado en su sobrino el sueño de vivir una vida emocionante en Londres. Después de que un terremoto destruya su hogar, la tía Lucy decide ocultar a su joven sobrino en un barco rumbo a Inglaterra en busca de una vida mejor.

Cuando el pequeño llega solo a la estación de Paddington, se da cuenta de que la vida de la ciudad no tiene nada que ver con lo que se había imaginado, hasta que conoce a los Brown, una bondadosa familia que se lo encuentra con una etiqueta alrededor del cuello en la que se puede leer: ‘Por favor, cuidad de este oso. Gracias’. Los Brown le acogen en su casa mientras Paddington busca al famoso explorador que dejó marcada a su tía Lucy muchos años atrás.

Sin embargo, poco después, una siniestra y atractiva taxidermista se fija en él, lo que supone una amenaza para su hogar y para su propia vida.

Más info

AGENDA 2015

2015Nuestro blog no pretende hacer acopio de cuantas exposiciones, obras de teatro o conciertos se celebren en Madrid, en España, en Europa… Somos mucho más modestas y, sobre todo, hay muchas páginas y blogs que, de manera profesional, recopilan toda la información necesaria para promocionar o recordar la cada vez más amplia agenda cultural disponible en nuestras ciudades. Guías del Ocio, etc.

Nosotras intentamos filtrar, con nuestro criterio, que seguramente no es el mejor, pero es el nuestro, aquellas propuestas de las que tenemos noticia y que hemos apuntado en nuestra agenda personal. Y como ya estamos en 2015, hemos empezado a recopilar algunas: libros que ya nos están esperando, exposiciones casi ultimadas, estrenos de teatro… Disfrutemos adquiriendo más conocimiento.

Además, en nuestra cuenta de Twiter @tardesnuestras podréis filtrar alguna propuesta con la etiqueta #agendacultural2015.  Y ya iremos viendo más cosas…

Tecnologías lingüísticas en la red. Ortografía y demás

Ya sé que hay un montón de sitios en Internet que ofrecen “gratis” recursos para practicar la ortografía, que se ha democratizado como nunca el acceso a la información gratuita. Parece que todo ello debería llevarnos a un mayor conocimiento global, pero no es así. Evidentemente la sociedad de la información no es lo mismo que la sociedad del conocimiento porque hemos ido perdiendo nuestra capacidad crítica y nos hemos abandonado a un tonto maniqueísmo. Si encontramos un recurso electrónico con el que practicar la ortografía, ¿nos paramos a pensar si recoge las últimas prescripciones de la Real Academia Española? Entonces, ¿con qué criterio vamos a enseñar a nuestros hijos o a los alumnos qué es correcto? Debemos aprender a seleccionar y a que nuestros hijos seleccionen también: no todo vale. Y nuestros hijos escriben ahora muchísimo más que lo hacíamos nosotros. ¿Por qué no aprovechar esa circunstancia para que, además, lo hagan mejor? Seguro que se escriben con sus amigos por whataspp o hangout o similares: aprovechemos eso. Practican el diálogo por escrito mucho más que lo hicimos nosotros. Pero si os asomáis a sus tabletas seguro que os impresionan las faltas de ortografía que asumen como naturales. Cierto es que algunos papás… Bueno, no entremos ahí, que nadie se ofenda. No hay que achacarlo a la inmediatez del teclado, al texto predictivo o similares. Aprovechemos las nuevas tecnologías para que nuestros hijos escriban mejor: para que aprendan, sí, pero también para que practiquen la lengua escrita.
Hay un sitio en la red que me gusta especialmente. Se trata de una empresa de tecnología lingüística llamada Molino de Ideas que ofrece un ingenioso e inteligente apartado de recursos para la enseñanza que denominan GominoLabs:

¡Bienvenidos a Gomino Labs!
Gomino Labs es la sala de entrenamiento de Molino Labs, donde podrás trabajar diferentes aspectos de la lengua. Gracias a estos juegos podrás evaluar tus conocimientos y ver la progresión de tu aprendizaje. ¡Otra puerta abierta a la ludodidáctica!

Ahí encontraremos (no, no voy a copiar aquí cada uno de los apartados) recursos destinados a practicar la ortografía, refranes, verbos… Pasen y vean. Y disfruten, por supuesto.

El príncipe Baltasar Carlos

Baltasar CarlosSiento debilidad por el Siglo de Oro. Especialmente por el siglo XVII, el siglo de Cervantes, de Quevedo, de Lope, de Velázquez, de Zurbarán… Los estudios de primaria no han atendido demasiado a la Historia de España, lo que contrasta fuertemente con la multitud de actividades culturales que se ofertan para niños en los museos, fundaciones e instituciones semejantes. Desde que Carol era pequeña, le contaba, como quien cuenta un cuento, historias de reyes y de príncipes, de princesas que se vuelven locas de amor por un príncipe hermosísimo, reyes y reinas que vivían en palacios de Madrid poco conocidos por los mismos madrileños. Y, cuando vamos al Museo del Prado, nos ponemos en el suelo para admirar, tal como lo hacían sus contemporáneos, el soberbio retrato del príncipe Baltasar Carlos, aquel que nunca llegó a reinar y que era la gran esperanza de la monarquía española. Se murió muy pronto, poco tiempo después de que lo hiciera su madre, la reina Isabel. Así que su padre, el rey Felipe IV, se casó con la que iba a ser la mujer de Baltasar, Mariana de Austria. Ellos fueron los padres del futuro Carlos II. Y con Carlos II desaparece la dinastía de los Austrias en España y llegan los borbones. Bueno, poco a poco. Hoy nos detendremos un poco en ‘mi’ príncipe, rubio, de ojos vivos y atentos. Velázquez lo retrató muchas veces. Mi favorito es el que encabeza esta entrada, pero os animo a que lo busquéis por el Museo del Prado.

Un buen día, rebuscando en la Casa del Libro, como siempre, me encontré con una sorpresa: un libro que daba vida al príncipe. Además, era un libro para niños… a partir de ocho años. Carol entonces tendría unos cuatro o cinco y estaba aprendiendo a leer con soltura. El libro se llamaba El príncipe perdido y fantasea con la presencia de un niño en palacio, un niño que se escapa porque quiere jugar con otros…

El príncipe Baltasar Carlos fue un príncipe de verdad, hijo de un rey de verdad que se llamaba Felipe IV. Tenía un precioso caballito 189N_Chatarra_imperialcon el que jugaba sin salir de los jardines de Palacio. Pero una tarde descubrió que una de las puertas estaba abierta, y… su caballito y él la cruzaron. No querían escapar, solo asomarse un momentito, dar dos o tres paseos fuera, mirar a los niños que jugaban en el río y luego regresar. ¡Pero los niños se divertían tanto y él tenía tantas ganas de jugar…! ¿Qué sucedió? Pues que el Príncipe se olvidó de que era príncipe, jugó toda la tarde, y después… Después se perdió. [+ info]

Fue una de nuestras primeras lecturas compartidas. Yo se lo leía por las noches, poco a poco. Le encantaba y podía ver en él al príncipe y al niño. Hoy, que andamos recuperando documentos y asuntos de palacios, nos hemos encontrado de nuevo con él. Hemos recordado aquellas lecturas. Dice Carol que le encantaba, pero que no se acuerda mucho, aunque lo que le suena mucho, mucho, son los dibujos del libro. Y lo va a leer de nuevo, ahora ella sola. Qué rápido pasa el tiempo. Pobre Baltasar…

El Príncipe Baltasar Carlos.Wallace Collection (Londres)

Ser lerdo nunca ha resultado fácil

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Afortunadamente con la llegada del otoño hemos recuperado tiempo para poder ir a la Casa del Libro, que es nuestra librería más visitada por muchas razones. Vamos a la de Gran Vía porque podemos perdernos los tres entre todos sus pisos, y pararnos en la planta de literatura infantil y juvenil y tocar y leer cubiertas y contracubiertas. Allí estuvimos el último sábado. Yo tenía ganas de hacernos con Los niños de cristal, de Kristina Ohlsson, porque me gustó la reseña que leí en Club Kirico. Cuando lo encontramos y le leí a Carol la reseña, me dijo:
– Ni de broma, mamá, nada de misterios ni suicidios ni muertes, prefiero algo divertido. Mira lo que acabo de encontrar. Es como lo del Diario de Greg, esto que está ahora tan de moda para los niños. Pero en romanos y de uno que es lerdo. Tiene una pinta…

Me lo mostró con una sonrisa de oreja a oreja, y me enseñó la portada. Un niño romano que se pisa la túnica y se choca con un busto. La cosa prometía. Lo ojeamos un poco y lo que iba leyendo Carol parecía muy divertido. Sin duda, el humor es un síntoma de inteligencia y el libro parecía escrito por alguien con un muy buen sentido del humor. Se trata de El diario de Lerdus Maximus. Bueno, nos lo llevamos. Luego nos dimos un paseo por Preciados y nos tomamos unos chocolates en Valor, mmm un Nepal (chocolate blanco), un Maya y un Mediterráneo. Con sus churritos, sí.

Entonces empezó a llover más y más y tuvimos que correr por toda la calle Alcalá hasta que llegamos al coche. Nos secamos en casa y pusimos los libros sobre la mesa del salón, en una ceremonia familiar que disfrutamos mucho. Les ponemos exlibris y la fecha de compra y un pequeño comentario sobre las circunstancias de la adquisición. Entonces, Carol se sentó en el salón y… se lo leyó enterito. Entre risas, eso sí, y ‘mira, mira, qué bueno…’ Lo acabó, me lo ofreció y me recomendó su lectura. Le dije que era un buen momento para hacer una reseña en nuestro blog y le pedí que me contara lo que le gustaba del libro:

Es que si lo vas a leer tú… no te lo cuento mucho. Va de un niño romano y que tiene unos amigos y que le van pasando cosas. Entonces te das cuenta también… y te da la sensación de que estás viviendo allí, en Roma, porque es su diario, el de un niño romano que quiere ser gladiador. Pero es un poco torpe pero con cosas que nos pasan a todos, en la época de Roma y ahora también. Por eso me río. Trata de todas las cosas que nosotros vemos así muy tremebundas de Roma, que mataban a la gente y eso, y él es un niño que lo trata con naturalidad todo esto porque era su época, la que le tocó vivir. Es muy muy recomendable y te lo lees enseguida porque no puedes dejar de leerlo.

Lectura recomendada, pues, para niños y padres sin remilgos. Ya os contaré.